lunes, 22 de octubre de 2012

YO, EVA PERÓN, de Enrique Giungi por grupo Elencos Concertados

Actores en Escena: Mariana Bonadero, Carolina Britos, Carolina Gallardo, Diego González, Luis Iglesias, Luciana Maella, Marcos Polzoni, Cristian Parra, Rafael Taborda, Victoria Varas, Gastón Casabella, Lucas Leiva, Agustín Meneses y Esteban Rivarola. Coro: Martín Aguilar, Bárbara Alvarado, Vanesa Álvarez, Dolores Bazán, Lara Berns, Fabiana Blanco, Andrea Bonutto, Martín Cañete, Santiago Fernández, Dante Hascher, Sebastián Miranday, Nicolás Passarelli, Pablo Sorlino y Mariana Zárate. Asistentes: Malena Demin y Esteban Torino. Operación Técnica: Gozalo Mayol, Luisa Stille y Gerardo Vivona. Diseño de Luces: Matías Krause. Diseño de Sonido: Enrique Giungi. Asistente de Elenco: Gimena Ghisolfi. Diseño Gráfico: Diego González. Edición Multimedia:  Gonzalo Pou. Coordinación de Maquillaje y Peinados: Javier Mullins. Diseño de Vestuario: Rafael Taborda. Confección de Vestuario: Alejandra Gastón. Asistente de Producción: Diego López. Producción: Elencos Concertados. Dirección General: Enrique Giungi. Sala: María Castaña, viernes y sábados de octubre.

En este momento en que detractores y seguidores están fanatizados, cegados por la pasión, como en los últimos años de la vida de Eva Duarte, no es ciertamente tarea fácil encarar, justamente, la vida de ésta. El grupo teatral Elencos Concertados, con la dramaturgia y dirección de Enrique Giungi, han resuelto de modo magistral este dilema poniendo en escena a un grupo de actores que, con acuerdos y controversias, deciden recrear la vida de Eva Duarte de Perón, desde sus orígenes en Junín hasta su muerte en Benos Aires.
La historia de Eva, como así también la historia del peronismo y de Argentina, está totalmente fragmentada y sometida a permanentes revisiones, algo que en la puesta queda perfectamente evidenciado a través de tres paños separados en los que se refleja esa Historia, paños que hacen las veces de una pantalla cinematográfica, pero que por ser tres paños separados, dejan zonas oscuras, vacías y, por ende, zonas de interrogación, de revisión, de interpretación.
Empieza con el bombardeo a Plaza de Mayo, en ocasión de la caída del peronismo y lentamente se encamina al pasado, hasta alcanzar los pasos de Eva como actriz. Mientras tanto, con ese fondo fragmentado y roto que nos muestra parcialmente la historia, en escena la historia de Eva parte desde el pasado hasta llegar al momento de su muerte, en brazos de su madre, escena tierna, humana y conmovedora, si las hay. Eva, en el lecho de muerte implorando a su madre que no permita que nadie la bañe, que nadie la vista, que nadie la vea desnuda; suplicando que le diga "Evita", así, en dimunitivo, remitiéndonos a "pobrecita", "solita", lo que la muestra en un total desamparo, en una total soledad. Y si puedo asegurar que esta escena es extremadamente humana y conmovedora, es porque en ese instante toda la bravura de Eva, de esa mujer que lucha por lo que quiere y cree, esa mujer que es pura pasión, regresa a su verdadera esencia: el desamparo, la soledad. Como anécdota, quisiera agregar que en ese momento, no sé por qué, recordé a María, madre de Jesús, cuando en la obra Mujeres ante el sepulcro, de Michel de Ghelderode dice, al final cuando deja de ser "La Virgen" y antes de caer el telón, "ahora puedo llorar como madre".
Raras veces, por no decir rarísimas, se presenta en Córdoba y de la mano de un grupo cordobés, un elenco tan numeroso en escena. Y creo que es un gran mérito del director el haber logrado una sinfonía, y si digo sinfonía es porque hay un perfecto equilibrio y ritmo entre los actores y el coro, como así también entre los actores entre ellos. El paso que logran entre el personaje y el actor va logrando ese feedback que acorta las distancias entre actor-personaje-actor hasta llegar a su máxima expresión en el momento en que, con Eva en la cama, Marcos Polzoni -director- lleva sus manos a la espalda, levanta el pecho, retrae el mentón y es Juan Domingo Perón y Mariana Bonadero -Julia- se acurruca en el lecho contrae el rostro en expresión de dolor, dolor físico y moral por la traición de Juan Domingo y es Eva Duarte.
La puesta pasea por distintos estilos teatrales, como el humorismo en el de las señoras de la Sociedad Rural magníficamente interpretadas por Gastón Casabella, Lucas Leiva, Agustín Meneses y Esteban Rivarola, hasta las escenas realistas como la aparición de Luciana Mealla  -Niní Marshal- y Diego González -Juan Carlos Thorry-; o la escena irónica de Victoria Varas -Victoria Ocampo-; y el naturalismo en la escena de Rafael Taborda -Paco Jamandreu- con Mariana Bonadero  -Eva Duarte-.
El grupo aborda sin miedo y con realismo distintos tópicos que caracterizaron a esa época, tópicos que, por otro lado, son recurrentes en nuestra historia nacional y todavía no hemos superado, como la censura, el patoterismo, el paternalismo, el resentimiento y el doble discurso, ese que pronuncian los gobernantes pero que no se condice con las acciones de gobierno.
Para terminar, quiero decir que pocas veces ha salido tan contento de un teatro, tan pleno; porque después de ver un trabajo como que el hace el grupo Elencos Concertados sólo se puede decir gracias, gracias teatreros por haber hecho lo que hicieron.
José Luis Bigi

domingo, 16 de septiembre de 2012

AL FINAL DE TODAS LAS COSAS, Coproducción La Convención Teatro y DocumentA/Escénicas

En Escena: Esttefanía Moyano, Maura Sajeva e Ignacio Tamagno; Vestuario, Fotos y Entrenamiento Físico: Melina Passadore; Luces: Rafael Rodríguez; Diseño Gráfico: María Pía Reynoso; Colaboración Dramatúrgica: Maximiliano Gallo, Gastón Sironi y Maura Sajeva; Asistencia de Dirección: Bárbara Brailovsky; Dramaturgia y Dirección: Daniela Martín. Sala: DocumentA/Escénicas, viernes de septiembre 21 horas.

Los personajes, por orden de aparición:
Clitemnestra: Esposa de agamenón, madre de Ifigenia, Orestes y Electra. Engañada por su esposo, envió a Ifigenia a Áulide para casarla con Aquiles, pero el verdadero objetivo de Agamenón era sacrificarla para que Artemisas repusiera el viento y las naves pudieran zarpar hacia Troya-
Clitemnestra nunca perdonó el asesinato de Ifigenia llevado a cabo por Agamenón y, mientras éste estuvo en Troya, sucumbió al cortejo de Egisto, primo de su marido. Cuando Agamenón regresa a Micenas con Casandra, Egisto, con la complicidad de Clitemnestra, les da muerte a ambos.
Orestes: Único hijo varón de agamenón y Clitemnestra, estaba lejos de Micenas cuando mataron a su padre. A los 20 años, el oráculo de Delfos le dice que regresará a Micenas y vengará la muerte de su padre.
Electra: Hermana de Orestes. Tampoco estaba en Micenas cuando Egisto asesinó a Agamenón. Cuando Orestes regresa a Micenas, se encuentra con Electra, y entre ambos urden la venganza: matar a Egisto y a Clitemnestra.
El espectáculo:
Si el desarrollo de Griegos era atrapante porque se realizaba entre el público, Al final de... lo es por la solvencia actoral de Estefanía, Maura e Ignacio, el despojo escénico con sus paredes de piedra y ladrillo, la excelente dramaturgia y dirección de Daniela y el no menos excelente trabajo de maquillaje, peinado y vestuario.
A pesar de los prolongados silencios, la atención de nosotros, los espectadores, se mantiene constante por lo arriba indicado.
Cuando entramos a la sala, en un nicho de la pared vemos a un muchacho vestido al mejor estilo de los chicos drogadictos que viven en situación de calle, según los programas televisivos Calles Salvajes o Policías en Acción, muchacho que, de noche y si nos topamos con uno así, cruzamos de vereda, muchacho que, por momentos tiene los ojos de Jesún en el Calvario, ojos dolor y amor profundos, y en otros, sus ojos son rojos, de guerrero, como los de Agamenón, su padre.
Y entra Clitemnestra con un vestido largo, blanco y abotonado en el pecho; lentamente se cose tres dedos, la tríada, significante que más adelante significará el zurcir esa mano asesina. Lentamente sale de escena por una puerta del fondo, puerta del palacio real.
Tras un breve silencio que hace que nosotros, los espectadores, nos hiciéramos cientos de preguntas, el muchacho del nicho en la pared, de un salto, ocupa el centro de la escena. Es Orestes que ha regresado. Y lo hace siguiendo lo dicho por el oráculo de Delfos.
A Orestes le sigue Electra quien entra con un balde y un estropajo y, de rodillas, friega el piso como una sirvienta. Excelente aquí también el vestuario y el peinado.
Electra se lamenta de su presente, un presente de fregona al que la someten Clitemnestra, su madre, y Egisto, amante de Clitemnestra y asesino de su padre. Es ahí donde muestra la indignación por el asesinato de Agamenón y el asco que le produce ver a su madre compartir lecho con ese asesino; sólo espera la llegada del hermano a hacer justicia, a hacer venganza.
Se produce el encuentro de los hermanos, encuentro que tiene distintos momentos, risibles algunos, serios otros, pero que sirven para desnudar la idea que cada uno tenía del otro. Y deciden llevar adelante la venganza.
Entra en escena Clitemnestra vestida al mejor estilo de señora de mediana edad con un vaso de whisky. El vestuario, el peinado, excelentes por cierto, y sus posturas y movimientos, nos remiten inmediatamente a pensar en una de esas señoras que van a jugar a la canasta en el Jockey Club con el fin de recaudar fondos para donar a Asociaciones de Beneficencia.
Clitemnestra y Orestes cambian palabras y éste le dice que vino a drale la noticia de la muerte de su hijo, noticia que la madre recibe con gran alivio y satisfacción. ¿El oráculo no se cumpliría? Si así fuera no sería una tragedia griega.
Las escenas de Orestes con Electra y con Clitemnestra, son realmente de una intensidad tan potente que nos cargan de tensión a los espectadores.
Párrafo aparte merece el excelente final de fuerte impacto visual, auditivo y trágicodramático en el que Electra corre hacia la calle, libre al fin por haber alcanzado su objetivo, vengar la muerte de Agamenón, y Clitemnestra es arrstrada por el suelo por parte de Orestes que la jala por los pies hacia la cocina, ámbito de la servidumbre, de la faena, de la saja.Por eso, cuando termina la obra, y todos sabemos que ha terminado, no podemos aplaudir, tenemos todo el cuerpo en tensión , en tensión máxima y recién cuando los actores salen a saludar, podemos hacerlo y descargar la tensión acumulada en un verdadero acto catártico.
Por eso el aplauso es fuerte, muy fuerte y prolongado, porque los espectadores hacemos realmente catarsis, como seguramente la hicieran en el año 458 adC los espectadores griegos.
El espectáculo que nos propone la coproducción La Convención Teatro-DocumentA/Escénicas es una versión siglo XXI de un texto de Esquilo con todo el espíritu que Esquilo le diera hace dos mil cuatrocientos años. Y puedo afirmarlo porque en un momento determinado olvidé la excelente selección de vestuario, peinado y maquillaje, y me sentí en un anfiteatro viendo a Clitemnestra, Electra y Orestes interpretados por griegos con sus típicos atuendos.
José Luis Bigi

lunes, 10 de septiembre de 2012

NUESTRO VADEMECUM, por Los Delincuentes Comunes

En escena: Bati Diebel, Galia Kohan, Estrella Rohrstock y Giovanni Quiroga; Iluminación y Sonido: Sergio Gallego; Asistencia: Florencia Cisneros; Dirección: Paco Giménez. Teatro La Cochera, viernes de septiembre y octubre.

Vademecum, del latín, vade = ve, del verbo ir, y mecum = conmigo, es decir, cualquier cosa que uno lleva consigo (Diccionario Larousse. Ed.1991). Mientras entramos a la sala y nos acomodamos, Giovanni está hurgando el interior de una valija de cartón ubicada sobre una mesa rectangular (sus lados son paralelos y semejantes, pero distintos; y son cuatro, como los Delincuentes que están en escena en este espectáculo). Hablando, Giovanni se dirige a la puerta de entrada del público a la sala y hace entrar a Galia, Bati y Estrella. ¿Y por qué por la puerta de acceso a la sala? Porque no entran personajes sino las actrices Galia, Bati y Estrella, cuatro integrantes de Los Delincuentes quienes, hasta este presente, han personificado a, valga la redundancia, personajes creados por autores, en cambio ahora son ellos, Giovanni, Galia, Bati y Estrella que se han convertido, ellos mismos, y tras 27 años de trabajar juntos, en personajes.
Los cuatro traen consigo valijas de cartón, de esas que usaban nuestros abuelos cuando llegaron a América a finales del siglo XIX y principios del XX, un pasado, si se quiere remoto; porque los actores en escena se refieren a sus inicios en la sala de calle 9 de Julio, esa que tenía una ventana, cuando también estaban en escena Beatria Gutiérrez y Paco Giménez, como un pasado remoto.
Y es en esas valijas de cartón que, cada uno, lleva su propio vademecum, pero ese vademecum propio que, en el título aparece como "nuestro" porque las experiencias son personales e intransferibles, pero que después de 27 años han perdido identidad individual para convertirse en colectiva, en "todo lo que nosotros, Los Delincuentes, llevamos con nosotros", como los lados de la mesa rectangular, semejantes y paralelos, pero distintos.
En el espectáculo, realmente humorístico desde el lado que se lo quiera ver, se abordan sin solución de continuidad pequeños fragmentos de espectáculos anteriores de Los Delincuentes con fragmentos o ideas de obras de Rubén Darío, Chejov, Bartís, Urdapilleta, etc., con hechos reales como la polémica Gámbaro-Spregelburd o la historia personal de Estrella en oportunidad de un aniversario de la Comedia Cordobesa donde, lo trágico no fue la respuesta de las autoridades sino la reprobación de muchos actores y periodistas que le recriminaron  "¡haber malogrado un acto protocolar!"
Este Vademecum empieza y termina con una evocación de Mab, reina de las hadas de la comedia inglesa tan bien descripta por Shakespeare en Romeo y Julieta.  ¿Y por qué con Mab como apertura y cierre? Porque "Érase una vez un grupo de actores y actrices que, hace 27 años, con hacer un espectáculo y fueron surgiendo Uno, Polvo de ladrillos, Enfermos del culo, Intimatum y otros más, hasta que, colorín colorado, con Nuestro Vademecum el cuento de hadas ha terminado".
Lo que yo vi fue un excelente exponente del grotesco contemporáneo en el que, durante todo el tiempo de representación, que fue de prácticamente una hora y media, el ritmo y el humor fueron permanentes, lo que hizo que la obra no resultara larga a pesar de la hora y media; pero al final, en el baile esperpéntico, al mejor estilo Valle-Inclán que termina con los cuatro integrantes sentados a la mesa y de frente al público Giovanni con el rostro transformado en el rictus de la muerte, se advierte claramente que el grupo Los Delincuentes Comunes ha entrado en el pasado. ¿Acaso en las imágenes que vemos en el televisor no están todos los integrantes pero sólo aparece el rostro de Beatriz Gutiérrez en primer plano, y por un tiempo considerable? ¿Es casual que las lupas, después de destacar a cada uno de los integrantes del grupo evidenciando el paso del tiempo en lo físico, se detengan en Paco y Giovanni? Creo que no. Beatriz vive en España, Giovanni pertenece a La Comedia Cordobesa y Paco ya no trabaja en escena.
Creo no equivocarme si digo que este es el mejor espectáculo realizado por Los Delincuentes Comunes porque en esta oportunidad el hecho teatral termina resultando una experiencia espiritual, y cuando digo espiritual no le doy ninguna connotación religiosa sino que entiendo lo espiritual como algo esencial, como principio, origen, tendencia propia y caracgterística de cada ser individual. Y por qué digo que este hecho teatral termina resultando una experiencia espiritual, porque cada una de esas individualidades, de esas tendencias propias que son Paco, Giovanni, Galia, Estrella, Bati y Beatriz, a lo largo de 27 años se han ido mezclando, se han ido abrazando, se han ido imbrincando para, finalmente, terminar siendo una comunión, en el sentido co-munión, es decir, unión-con. La esencia, el espíritu de cada uno de los integrantes se ha convertido en El Espíritu de Los Delincuentes Comunes.
Espero equivocarme y tener la suerte de ver nuevamente un espectáculo de este grupo que ha demostrado solvencia teatral desde todo punto de vista. Y si para eso hace falta incorporar a uno o más miembros, hacerlo no va a ir en detrimento del grupo sino que, por el contrario, irá en provecho y goce de nosotros, los expectadores.
José Luis Bigi

lunes, 2 de julio de 2012

UMBRAL, de Laura Mannino

Dramaturgia: Laura Mannino; Dirección: Martín Gaetán; En Escena: Nancy Rodríguez y Daniela Trakal; Arte Visual: Natacha Cauderlot; Diseño Gráfico: Lucas Chami; Diseño de Iluminación: Daniela Maluf; Asistencia General: Gabriel Podjarny; Video Arte: Natacha Chaudelort, Luciana Sgró Ruata y Germán Torrens. Tema A Rear Widow, de Juan Carlos Tolosa. Sala: Biblioteca Popular Vélez Sásrfield, domingos de junio y julio 2012.

Cuando entramos a la sala, lo hacemos pasando sobre un colchón de hojas secas. El otoño está llegando a su fin, el invierno es inminente. La toma de conciencia está llegando a su fin, el asumirse tal cual uno es, es inminente.
Rita está en la sala de espera de un consultorio oftalmológico; la van a operar de cataratas. Y llega Blanca, es decir que llega la luz, pero la luz total, en todo su espectro; y ella, Blanca, la luz blanca, la presencia de todo el espectro cromático, no tiene ojos, tiene huecos, agujeros en cuyo fondo la niña besa las flores, los recuerdos echan raíces, sangra su deseo y está el sepulturero. Entonces los espectadores advertimos la metáfora: Rita, la que da y quita, ha decidido indagar en su propia persona y averiguar quién es. Es ella, la que da y quita, y también es Blanca, la conciencia omnisciente, esa que todos los seres humanos tenemos y que no nos permite mentirnos a nosotros mismos.
Blanca, la conciencia de Rita; Blanca, en cuyos ojos huecos (agujeros) Rita puede verse a sí misma desde la niñez hasta el momento final, cuando la espera el sepulturero; Blanca, la conciencia omnisciente de Rita es quien llega justamente al consultorio oftalmológico al que Rita ha ido "porque quiere ver".
Y en esa sala de espera se suceden innumerables peripecias que nos van permitiendo conocer a Rita: la devoción a la santa, su fe religiosa, el aborto, la soledad, el paso de los años, la decrepitud de la vejez.
Hasta aquí la obra de Laura Mannino, obra por cierto extremadamente densa y con una carga de desesperanza total, obra que no deja ninguna esperanza de salvación, de redención. Y esto llama, me llama poderosamente la atención considerando la juventud de la autora. Pero es tarea de la sociología estudiar las causas de esta desesperanza que he observado en otros trabajos que he visto este año.
Pero más allá del contenido, la obra en sí misma vale, y mucho, porque está muy bien escrita y su ilación se va dando de forma subliminal, lo que hace que los espectadores "entremos" a la historia sin darnos cuenta y formemos parte de la misma.
Las actuaciones de Daniela y Nancy son excelentes, y gracias a eso y a la alternancia rítmica que imprimió Martín desde la dirección, la atención de nosotros, los espectadores nunca decae. Daniela y Nancy pasan de la risa a la tragedia y nuevamente a la risa a un ritmo desopilante, e incluso en los momentos de silencios prolongados, con un gesto, un movimiento de mano o de pie, Daniela y Nancy establecen de un modo sublime y casi imperceptible la comunicación fáctica con el espectador.
A todos, dramaturga, actrices, director, asistente, músico y técnicos, gracias, muchas gracias por habernos ofrecido Umbral.
José Luis Bigi

viernes, 1 de junio de 2012

Año Seco, Bio/logía 1 o las mujeres derramadas, por Sr. Barbijo

Dramaturgia: Eugenia Hadandoniou en base a historias de las actrices y suya propia; En Escena: Alicia Vissani, Belén Castillo, Carolina Estévez, Diana Lerma, Laura Ortiz, Luciana Sgró Ruata y Natalia Sara; Dirección de Arte: Natacha Chauderlot; Diseño Gráfico: Lucas Chami; Diseño de Iluminación: Rafael Rodríguez; Música Original: Mauricio Ortiz; Asistencia General: Lucas Chami; Dirección y Puesta en Escena: Eugenia Hadandoniou. Biblioteca Popular Vélez Sarsfield, sábados de mayo y junio.

31 de diciembre, bisagra entre el año que se va y el que viene, bisagra entre el pasado y el futuro, entre el pasado conocido y el futuro con expectativas. Eso es para mí y para la mayoría de las personas; todos enterramos un pasado que creemos pudo haber sido diferente, no importa si mejor o peor, pero sí diferente, y anhelamos la llegada del nuevo año, del futuro con esperanza de que sea diferente. Pero para este grupo de actrices, que actúan sus propias historias y la de Eugenia, según leemos en el programa, el año que se inicia será idéntico al que pasó.
Confieso que pocas veces en estos  más de 45 años viendo teatro, asistí a tanta amargura, tanta soledad, tanta desesperanza. Y lo que me sorprendió es que las actrices-autoras son mujeres muy jóvenes, treintañeras; y que en esta segunda década del siglo XXI con los medios de comunicación e información con que cuenta la humanidad, un grupo de treintañeras manifiesten tanta soledad, tanta amargura, tanta desesperanza. Eso me con-movió profundamente, y sabiendo como sé que toda comparación es estúpida, no pude dejar de pensar en mi generación, los que nacimos en la primera mitad del siglo pasado y hoy transitamos los sesentitantos años. ¿Ser treintañero en mi generación fue menos desesperanzado que en la actualidad? Realmente no lo sé porque hoy tengo 65 años y no puedo sentir como uno de treinta. Sólo sé que los que como yo, que transitamos la adolescencia y juventud en la década de los 60' con la revolución beat, con la aparición de pastilla anticonceptiva y el amor libre, con la consigna de "seamos realistas, pidamos lo imposible" y la Revolución de los Claveles no estábamos tan desesperanzados y cada 31 de diciembre después de doce, empezábamos el año nuevo con nuevas esperanzas.
Pero claro, el teatro refleja la vida en cada momento y hoy, segunda década del siglo XXI, el teatro contemporáneo sólo puede mostrar la realidad actual, y, tengo que decirlo, a pesar de la desemperanza evidenciada en Año Seco, Biología....., y por ser las historias de .....mujeres derranadas, el espectáculo es un excelente producto teatral.
El lugar elegido para ambientar la historia actuada es realmente adecuado y coherente con la historia. Una cocina que dejó de ser cocina pero que todavía conserva la canilla y la cañería de desagüe (no así la pileta) refleja de modo patético lo que ya fue pero no es más, lo que alguna vez alimentó y ya no alimenta más, lo que se esperó y no se espera más. ¿La desesperanza?
Los trabajos actorales son realmente muy buenos, aunque es justicia decir que el monólogo de Alicia Vissani en el aflora la hembra es realmente una pieza de antología.
Este grupo de mujeres con distintas profesiones, desde la azafata hasta la que cocina o la que sigue el horóscopo (y no el tradicional sino el chino, lo que connota que son mujeres que pertenecen a la clase media social-económica-culturalmente acomodada), en la que una está embarazada pero no dice quien es el padre porque "no lo conocés" (¿acaso porque tampoco ella sabe quién es?, la posibilidad cabe) es un grupo en apariencia heterogéneo pero creo no equivocarme si son distinas facetas de una misma mujer, algo así como lo que sucedía en esa magnífica obra que se presentara años atrás y en la que también trabajó Alicia Vissani, "Salsipuedes". Y esa heterogeneidad desemboca en la homogeneidad simbólica "la mujer cordobesa treintañera y universitaria.
Antes de terminar creo que conviene que reitere que yo sólo escribo "lo que vi" (lo que yo vi), que no necesariamente refleja lo que el grupo de teatro Sr.Barbijo quizo hacer ni lo que vieron los otros espectadores. Así mismo, antes de terminar, quiero agradecerles a tod@s los que hicieron este espectáculo porque, estoy convencido, es un trabajo realmente profesional y, una vez más, confirma que los integrantes de Sr. Barbijo Teatro son personas que encaran el trabajo teatral con seriedad, profesionalidad e idoneidad. Por todo eso, muchas gracias.
José Luis Bigi

viernes, 25 de mayo de 2012

AQUEL BOSQUE COMIENZA A MOVERSE, por LACONVENCIÓNteatro

En Escena: Alicia Vissani y Mauro Alegret; Fotografía: Melina Passadore; Diseño Gráfico: María Pía Reynoso; Iluminación: Rafael Rodríguez y Daniela Martín; Diseño y Construcción Camilla: Rodolfo Roldán; Dramaturgia: Daniela Martín, sobre textos de Alicia , Mauro y propios; Dirección: Daniela Martín. Teatro La Cochera, jueves de mayo y junio.

En el programa de mano leí, entre paréntesis, "resonancias Macbeth". Y la verdad, por más que busqué y busqué esas resonancias, no las encontré. Quizá porque los protagonistas son una pareja; tal vez porque Él y Ella sufren distintas visiones oníricas o pesadillas antes de "realizar el trabajo", como Macbeth y Lady Macbeth antes de asesinar a Duncan, rey de Escocia; o quiza por el modo de lavarse las manos por parte de Ella hacia el final de la obra. Lo que yo vi fue un excelente tratado de tanatología (del griego thanatos = muerte + logos = tratado), es decir disciplina integral que estudia el fenómeno de la muerte en los seres humanos.
Thanatos, en la mitología griega era la personificación de la muerte no violenta; la muerte violenta era dominio de sus hermanas, amantes de la sangre de Keres, espíritus femeninos de la muerte violenta, cruel, en batallas, accidentes, asesinatos o enfermedades terminales.
Por las venas de Macbeth y Lady Macbeth corre sangre de Keres porque asesinan por traición y por una ambición de poder desmedida; pero ni Él ni Ella (Mauro, Alicia) matan, ni siquiera de manera no violenta. No son asesinos sino que, como los protagonistas de "Six Feet Under" practican la tanatopraxia, conjunto de prácticas que se realizan sobre un cadáver desarrollando y aplicando métodos tanto para su higienización, conservación, embalsamamiento, restauración, reconstrucción y cuidado estético, para el soporte de su presentación. Y aquí creo pertinente transcribir un concepto de la Dra. Elizabeth Kübler-Ross en La Muerte, Un Amanecer porque es lo que él (Mauro) dice en escena: "La muerte siempre sucede y hemos aprendido a lo largo de la vida que este suceso inevitablemente pasará. Pero también hemos aprendido que es posible (y aquí vienen las palabras de Mauro que coinciden con la Dra Kübler-Ross) llenar de sentido y dar significaco a una muerte, o la oportunidad de un nuevo comienzo".
Él y Ella, Ella y Él tienen un negocio de tanatopraxia que está en ruinas (como en Six...); necesitan imperiosamente dinero y esa necesidad imperiosa los ha llevado a aceptar un trabajo que nunca antes habían hecho, y que, además, les causa un gran miedo, una gran aversión, una angustia grande.
Los espectadores presenciamos escenas cotidianas como el comer o estudiar en la misma camilla en que practican la tanatopraxia; ver videos de una "autoridad" en tanatopraxia, evocar a sus profesores, etc. También planifican posibles modos de ganar dinero y, entre otras cosas, Él propone abrir una sucursal en la Ruta 9, donde "ocurren accidentes permanentemente, y protagonizados por sojeros", Ella lo vuelve a la realidad "la Ruta 9 ya no existe, ahora hay una autopista, hace dos años que hay una autopista". Él propone filmar un video casero "así se usa ahora, lo casero" para promocionar su empresa, y hacen la parodia, parodia porque utilizan como filmadora un celular que no sirve ni siquiera para sacar fotos. El ensayo se interrumpe por el uso indebido de palabras, por distracción, por...., porque están angustiados porque está por llegar "ese" cadáver "que viene en dos bolsas", "ese" cadáver que los obligará a hacer algo que nunca habían hecho y que, además, es ilegal.
Fimalmente el cadáver llega, lo dejan en la entrada.¿Es el cadáver de una muerte mafiosa (Keres)?, ¿Es un cadáver de una práctica sexual macabra (Keres)? ¿Es el cadáver de....? No lo sabemos, y tampoco importa el origen de esa muerte, de ese cadáver que "tiene los genitales quemados". Porque para mi, en ese momento se revela la significación ontológica de la obra. Él y Ella, Ella y Él, deben transformar un cadáver de muerte violenta en uno de muerte natural, de Keres en Thanatos, para que sus autores no terminen presos. Poco importa si el/los asesinos son mafiosos, sádicos o cualquier otra cosa, lo que importa es que Él y Ella, Ella y Él, por dinero, se convirtieron en cómplices de ese asesinato y, ontológicamente, destruyeron sus propias vidas. Recordemos que Descartes y Leibniz sostienen que en la idea de Dios como ser perfecto, se halla contenida la idea de la existencia del hombre. Y esa perfección es perdida por la pareja de tanatoprácticos por ambición, por codicia. ¡Ay, los eternos pecados capitales!
A mí realmente me gustó el espectáculo, y creo un acierto hacer pocas funciones porque no es una obra para el público masivo. Y estoy convencido que los integrantes de LACONVENCIÓNteatro  son concientes de ello porque ni siquiera es un teatro de cámara, es intimista a tal grado que nosotros, los espectadores, tenemos que estirarnos en determinados momentos para "ver" lo que está ocurriendo en escena. Aunque, a decir verdad, lo más importante es lo que se dice.
Una vez más Alicia y Mauro demostraron que son realmente buenos actores porque a pesar de esa escenografía estática, de esa iluminación estática, del transcurrir sin transcurrir en que se desarrolla la obra, logran mantener la atención permanente del espectador.
José Luis Bigi

lunes, 21 de mayo de 2012

tu SONRISA en la NIEVE, de Pablo Martella

En Escena: Agos Costamagna, Florencia Restom, Iván Jesus Giménez, Juan José Gagliesi, Lucía Custo Conci, Tomas Moro; Asistencia de Dirección: Natacha Chauderlot; Diseño y operación de luces: Daniela Maluf; Gráfica: Javier Oliver; Dramaturgia y Dirección: Pablo Martella; Producción: Sr.Barbijo Presenta. Biblioteca Vélez Sársfield, sábados de mayo.

El grupo de teatro Sr.Barbijo Presenta se embarcó, en esta oportunidad, en una tarea muy difícil, difícil para ellos pues plantean una historia de veinteañeros y ellos, los que están en escena, son todos veinteañeros. Y hacerse a sí mismos sin caer en lo cotidiano es muy difícil. Pero el grupo logró superar esa dificultad y nos presenta a un grupo de jóvenes veinteañeros, como dije, que deben encarar un trabajo por encargo: un spot televisivo en el que se cuente una historia de amor. La primera peripecia o cambio en la acción es cuando deben encontrar un nuevo dramaturgo-guionista porque al que le habían encargado la tarea, renunció o, para utilizar un término adecuado a los veinteañeros, "se borró".
El objetivo a lograr, según la terminología utilizada por Bremond en Sintáxis Narrativa, es concretar el spot televisivo. A partir de la búsqueda de un nuevo dramaturgo-guionista, se suceden innumerables peripecias presentadas al público con una enorme carga de humor. El nuevo escritor fue novio (el amor de mi vida) de una de las actrices; la otra actriz conoce esa situación y, a drede, invita al escritor por su antipatía para con la ex novia. El actor juega y se impacienta porque es "un actor con experiencia" y no está dispuesto, en consecuencia, a perder el tiempo con una "novata", con una "inexperta". A medida que avanza la acción, se hace cada vez más evidente que la historia es la historia personal del escritor y su exnovia (la Academia de le Lengua exige, ahora, que el prefijo "ex" se escriba unido al sustantivo, sin espacio ni guión); historia que va involucrando a todos, incluso al camarógrafo y la productora.
Los integrantes del grupo Sr.Barbijo Presenta demuestran, una vez más, que a pesar de ser todos veinteañeros son profesionales absolutamente responsables y comprometicos con su trabajo. Porque una historia de veinteañeros actuada por veinteañeros, corre el riesgo serio de ver a actores en escena haciéndose a sí mismos, pero lo que vi el día del estreno fue a un grupo disciplinado y serio de profesionales actores actuando de veinteañeros. Se advierte que hay mucho trabajo, que hay mucho ensayo, que hay rigor y seriedad para encarar la actividad teatral, y eso es realmente meritorio y rescatable. Los integrantes de Sr.Barbijo Presenta no improvisaron en ningún momento, la puesta y las actuaciones son precisas, milimétricas y muy trabajadas.
Es importante destacar que, a través del humor desopilante que por momentos produce ruidosas carcajadas del público, los integrantes (actores, técnicos, dramaturgo y director) han plasmado un producto que puedo calificar de excelente. Por eso, actores, técnicos, dramaturgo y director, gracias, muchas gracias.
José Luis Bigi

miércoles, 9 de mayo de 2012

Línea de Falla, por Ecléctica Teatro

LÍNEA DE FALLA, por Ecléctica Teatro.
Actúan: Carolina Blanco, Guli Brünner, Cecilia Lanfri, Verónica Mendieta, Yohana Mores y María De Los Ángeles Peralta; Escenografia y Vestuario: Mercedes Chiodi; Concepto Cinematográfico: Cristina Smargiassi; Sonorización y Arreglos Musicales: Simón Garita Onandía; Diseño de Luces: Marita Bussalino y Mercedes Chiodi; Asistente de Dirección y Entrenamiento Actoral: Marita Bussalino; Dramaturgia y Dirección General: Luis Quinteros. DocumentA/EscénicA, domingos de mayo.

Ecléctica Teatro....., ¡y vaya si es ecléctico/a! Línea de Falla es una obra que podríamos calificar de hermética puesto que es una sucesión de situaciones simbólicas. Desde el propio título, porque, ¿qué es una línea de falla? Un lugar inestable que puede cambiar en un segundo la condición en que un grupo humano vive. ¿Y dónde se encuentran los personajes? En un aeropuerto internacional que, junto a los Shoppings, son símbolos universales de la construcción impersonal, de lo igual en cualquier país del mundo. Y aquí se eligió un aeropuerto protegido por una campana de cristal en el que la temperatura es siempre ideal. Pero, ¿dónde está ese aeropuerto internacional? En una isla pobrísima y con un clima caluroso que "quema" del caribe (¿Haití?). Y ocurre lo que ocurre en un lugar situado sobre una línea de falla: un terremoto. Y el sismo es devastador sembrando miseria entre los miserables, entre los pobres, pero destrucción total en los barrios de las clases medias y altas.
Las actrices tienen una torre, una atalaya desde la que pueden otear lo que ocurre afuera del aeropuerto, y se asustan, corren, usan zapatos y se descalzan a intervalos casi regulares porque están en sus mundos impersonales (cuando calzan zapatos) pero el sismo las hace "poner los pies sobre la tierra" (cuando están descalzas). Y el sismo ha sido tremendo porque ha "rajado", ha "qubrado" la campana de cristal que protegía de las inclemencias climáticas a quienes se encontraban en él. Ese aeropuerto impersonal o gran útero que ignora el afuera, como consecuencia de un sismo (contracción) expulsa a los habitantes del gran útero hacia el exterior (el parto) y así los de afuera y los de adentro se igualan: todos quedan afuera, todos en el mundo real.
La obra es una sucesión de símbolos, pero yo quiero destacar algunos que me parecieron realmente importantes para la significación final de Línea de falla. Las pasajeras se comunican entre sí, pero no pueden hacerlo con la lugareña. ¿Y por qué? Porque las pasajeras pertenecen a las clases medias, medias altas con sus códigos comunes, pero la lugareña, una trabajadora, pertenece a la clase social y económicamente baja, por ende con otro código. Las pasajeras son rescatadas por un helicóptero, no así la lugareña, y las pasajeras "se salvan a sí mismas" abordando el helicóptero, en una indiferencia total hacia los que quedan en la línea de falla, excepto una pasajera que se desespera por salvar, por llevar a la lugareña a la salvación; (el resto de pasajeras se oponen a demorar la huida por llevar a la lugareña). ¿Y quién es la pasajera que se preocupa por salvar a la lugareña? La que está embarazada, es decir, la que es madre, la que todavía tiene la capacidad de generar vida, la que todavía tiene rasgos humanos y personales. Porque las otras pasajeras son tan impersonales como el aeropuerto.
Línea de Falla, es un espectáculo que requiere una atención permanente por parte del espectador, y por suerte los cambios de rítmo ayudan a mantenerla. Las actuaciones son parejas y es realmente acertada la traducción de la segunda canción porque la letra "hace" a la significación de la obra. Hubiera sido, por ese mismo motivo, importante traducir también la primera canción. Y hablando de canción, debo reconocer que la actriz que canta es, además de una muy buena actriz, una excelente cantante.
A todos ustedes, gracias.
José Luis Bigi